La Práctica

Mujeres en radiología: muchas en la especialidad, pocas en las jefaturas

En 2019, después de 114 años de historia, el Hospital General de México tuvo por primera vez una mujer al frente de su dirección general: Guadalupe Guerrero Avendaño, que antes de llegar a ese cargo ya había sido jefa del servicio de radiología del mismo hospital. Apenas unos años más tarde, en el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, Regina de la Mora Cervantes se convirtió en la primera mujer en encabezar el departamento de radiología e imagen de esa institución.

Dos “primeras veces” en instituciones con décadas de historia. Ahí, en esa distancia entre la antigüedad de las organizaciones y lo reciente de esos nombramientos, aparece la diferencia entre la cantidad de mujeres que llegan a la medicina y cuántas llegan a los lugares donde se toman las decisiones.

En América Latina, las mujeres representan aproximadamente el 72,8% del personal sanitario y el 57% del personal médico. Pero ocupan menos del 30% de los cargos directivos del sector salud, según un informe elaborado por el Task Force Interamericano sobre Liderazgo de las Mujeres con participación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Las mujeres son mayoría en la base del sistema sanitario, pero dejan de serlo cuando se sube hacia los puestos de decisión.

Una brecha que también atraviesa la formación médica

La diferencia no aparece solamente en hospitales y servicios. También puede verse en las instituciones que forman a los futuros médicos.

Un análisis sobre la feminización de la medicina en América Latina relevó en noviembre de 2021 las 643 universidades de la región con facultad de medicina registrada en el World Directory of Medical Schools y encontró que menos de una de cada cinco estaba dirigida por una mujer. Entre las 578 facultades de medicina incluidas, solo una de cada tres tenía decana. En México, Argentina y Perú, apenas uno de cada cuatro decanatos estaba ocupado por una mujer. 

Cada vez hay más mujeres estudiando medicina y ejerciéndola. Sin embargo, ese crecimiento tarda mucho más en llegar a los espacios donde se define el rumbo de las instituciones.

En radiología, la pregunta se vuelve todavía más visible

La radiología no es la excepción. En América Latina todavía faltan registros regionales sistemáticos que permitan comparar, país por país, cuántas mujeres ejercen la especialidad y cuántas ocupan jefaturas de servicio. Esa ausencia de datos también dice algo: todavía cuesta medir una desigualdad que, sin embargo, aparece con claridad en las experiencias de las profesionales.

En Brasil, por ejemplo, la brecha se vuelve particularmente marcada en algunas áreas de mayor especialización. En neurorradiología intervencionista había nueve mujeres entre 149 profesionales, es decir, apenas el 6,04%. Y entre los profesionales que estaban realizando formación específica en esa área, las mujeres representaban el 20%.

No se trata exactamente del mismo indicador que una jefatura, pero muestra cómo la proporción femenina puede reducirse a medida que se avanza hacia determinados espacios de especialización, complejidad y responsabilidad.

La brecha entre presencia y decisión atraviesa a la medicina entera y, con distintas proporciones, a casi cualquier campo profesional. Hay más mujeres estudiando, más mujeres trabajando, muchas menos mujeres decidiendo.

La radiología ofrece una versión particularmente visible del fenómeno porque se encuentra en una profesión altamente especializada, tecnológica y científica, donde la pregunta por quién ocupa los lugares de liderazgo resulta cada vez más difícil de separar de la propia evolución de la disciplina.

De la presencia al liderazgo

Los números regionales permiten mirar el problema desde una perspectiva más amplia. En América Latina, las mujeres representan casi tres cuartas partes del personal sanitario, pero menos de un tercio de los cargos directivos. La OPS señala además que, al ritmo actual de avance, la región tardaría 53 años en alcanzar la paridad en la toma de decisiones.

Las razones son múltiples, pero los datos son elocuentes: la explicación no está en la falta de mujeres preparadas ni en la falta de presencia femenina en la profesión. La dificultad aparece en el recorrido que existe entre una cosa y la otra.

Durante mucho tiempo, el camino hacia los puestos de decisión estuvo asociado a una disponibilidad laboral prácticamente total. Con horarios extensos, guardias, movilidad, investigación, congresos y construcción de redes profesionales. En especialidades como la radiología, además, las exigencias propias de la formación y del ejercicio profesional pueden coincidir con etapas de la vida en las que también aparecen otras responsabilidades y decisiones personales.

Ese modelo puede generar una desventaja acumulativa cuando las responsabilidades profesionales y familiares no están distribuidas de la misma manera, y cuando las trayectorias de carrera requieren una disponibilidad que no siempre resulta igualmente sostenible a lo largo del tiempo.

A eso se suman factores menos visibles, como quién tiene acceso a redes profesionales, quién recibe mentoría, quién es convocado para participar en proyectos, quién aparece como referente y quién es considerado naturalmente para ocupar una posición de liderazgo.

Hay señales de cambio. La presencia femenina en la medicina latinoamericana es hoy muy diferente a la de generaciones anteriores y cada vez son más las mujeres que ocupan espacios de responsabilidad.

Sin embargo, la propia OPS advierte que las mujeres siguen sin estar representadas en los espacios de liderazgo y toma de decisiones del sector salud, aun cuando constituyen la mayoría del personal.

Una mujer que llega por primera vez a un cargo todavía se anuncia como noticia. Lo será hasta que la cantidad de radiólogas al frente de un servicio, de una sociedad científica o de un hospital deje de contarse con los dedos de una mano. La presencia en la especialidad ya es mayoritaria. Lo que sigue es que esa mayoría alcance también a las universidades y a los equipos de investigación. 

Lara Sánchez
Directora en Comunicación de Telemedia

De reparar tubos de rayos x a vender resonadores: 24 años de Grupo Biored

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